Orientaciones terminológicas

para la protección de niñas, niños y adolescentes contra la explotación y el abuso sexuales

Las palabras son importantes porque afectan la forma en que conceptualizamos problemas, priorizamos asuntos y forjamos respuestas. El uso inconsistente del lenguaje y de los términos puede dar lugar a leyes y respuestas normativas débiles sobre éstos. A pesar de que existen definiciones jurídicas para una serie de delitos sexuales cometidos contra las niñas, los niños y los adolescentes, todavía existe bastante confusión respecto al uso de la terminología relacionada con la explotación y el abuso sexuales de niñas, niños y adolescentes. Incluso cuando se usan los mismos términos, en ocasiones existe desacuerdo respecto al significado real de los mismos, y, en consecuencia, se observa que se usan las mismas palabras para referirse a acciones o situaciones diferentes. Esto presenta problemas y obstáculos a la hora de desarrollar políticas y programas, elaborar leyes o recolectar datos, lo cual a su vez conduce a la toma de medidas inadecuadas y a la aplicación de métodos limitados e ineficaces para medir resultados o para establecer objetivos. En el contexto de la explotación y el abuso sexuales de niñas, niños y adolescentes de carácter internacional/transfronterizo, estas dificultades se magnifican.

La ausencia de un consenso internacional sobre diversos términos o el lenguaje que debe emplearse ha repercutido en los esfuerzos globales en la recopilación de datos e identificación de las diferentes modalidades de la explotación y el abuso sexuales de niñas, niños y adolescentes. El trabajo de incidencia y la cooperación intergubernamental e interinstitucional pueden verse afectados y debilitados por la confusión en el uso del lenguaje y los términos. La traducción de términos a distintos idiomas trae consigo otros retos. Sin un claro entendimiento conceptual (y acuerdo) sobre el significado de los términos, su traducción exacta a múltiples idiomas se convierte en una intensa y onerosa tarea que requiere gran cantidad de recursos.

Por tanto, se requiere una mayor precisión conceptual en la terminología para garantizar una incidencia, políticas y leyes más fuertes y más coherentes en todos los idiomas en todas las regiones del mundo. Para generar una mayor claridad sobre cómo se conceptualizan, definen y traducen la explotación y el abuso sexuales de niñas, niños y adolescentes, es necesario un diálogo entre las múltiples partes interesadas, incluyendo las voces de una multitud de actores en todos los niveles. Dada la rápida evolución de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), que originan nuevas manifestaciones de explotación y abuso sexuales de niñas, niños y adolescentes, cada vez resulta más importante construir un entendimiento común en el esfuerzo global para erradicar las violaciones de los derechos de éstos.

Por iniciativa de ECPAT International y con el objetivo de superar la falta de acuerdo entre las entidades de las Naciones Unidas, organizaciones no gubernamentales internacionales que trabajan por los derechos de las niñas, niños y adolescentes, y los organismos internacionales y regionales de orden público con respecto a qué términos deben utilizarse para describir las diferentes formas de explotación y abuso sexuales de niñas, niños y adolescentes, se creó en 2014 un Grupo de Trabajo Interinstitucional (GTI) compuesto por los principales interesados en este ámbito.

Basándose en su experiencia, los integrantes del GTI y sus respectivas organizaciones, iniciaron una discusión y análisis detallado sobre terminología y definiciones, que se prolongó durante más de un año. El GTI fue presidido por el profesor Jaap Doek, antiguo Presidente del Comité de los Derechos del Niño. Junto a las discusiones del GTI, se llevó a cabo un proceso de consultas con un grupo más amplio de expertos en protección de las niñas, los niños y los adolescentes teniendo inglés, francés y español como idiomas de trabajo.

El GTI concluyó formalmente su trabajo en enero 2016, cuando las Orientaciones terminológicas para la protección de niñas, niños y adolescentes contra la explotación y el abuso sexuales fueron adoptadas en Luxemburgo.